En 1961 la isla caribeña de Cuba rompió su relación con su vecino norteño, los EE.UU y desde entonces los viajes y el comercio entre los dos países han sido virtualmente inexistentes. Sin embargo, desde el principio de 2016 pareció que esta relación tumultuosa está mejorando. Opino que esto significa que muy pronto vamos a ver cambios enormes en Cuba gracias a la cultura estadounidense. Cuba es uno de los únicos países no influidos por las empresas y marcas bien conocidas en el mundo. No hay McDonalds ni Starbucks. Ni siquiera Coca Cola. Anticipando este cambio en el futuro cercano, decidí que necesitaba ver la magia de esta isla misteriosa.
Tan pronto como yo entré en el taxi afuera del aeropuerto internacional de Jose Martí (un héroe nacional cubano), yo vi inmediatamente las imágenes típicas de Cuba. Coches antiguos con conductores igualmente viejos, bulevares largos salpicados de edificios en decadencia. Llegué a mi apartamento en El Vedado, un barrio al oeste de La Habana, tomé el ascensor muy lento hasta el piso 19 y me saludó una vista hermosa de una puesta de sol sobre el oeste de La Habana (la imágen de abajo). El Vedado es un barrio tranquilo con casas bonitas pero ruinosas. Extrañamente, lo más destacado de esta zona era el cementerio de Cristóbal Colón. Desde lápidas modestas hasta pequeñas casas dedicadas al difunto, este cementerio es el más grande de todas las Américas.
Cuando se agotó mi agua sobrante del aeropuerto, yo estaba buscando una nueva fuente de agua. Mi propietario me informó que el agua de los grifos no es agua potable y que debería comprar una gran reserva de botellas de una tienda. No pensé nada de esto, y me fui a tratar de encontrar una tienda. En los países occidentales hay al menos 3 tiendas llenas de productos en cada aldea y pueblo. Esto no podría estar más lejos de la verdad en Cuba. Primeramente no existen supermercados en Cuba sino pequeñas tiendas anticuadas que venden los esenciales (Que son aparentemente cigarrillos, ron, champú, harina y un montón de galletas). Este vacío de las tiendas en Cuba recalca el problema con el embargo con los EE.UU.
Una otra diferencia enorme en Cuba es la situación con el Internet. No quiero decir que necesito la tecnología y las redes sociales para sobrevivir pero cuando viajo solo yo dependo de Facebook y WhatsApp para comunicarme con mis amigos y mi familia. En Cuba es muy difícil acceder al Internet, hay que comprar un pase con código en uno de los grandes hoteles del país para poder usar las redes sociales. Yo pagué 5 CUC (5USD) por una hora cada vez, y en total creo que yo gasté alrededor de 40USD en el Internet. No ser capaz de contactar con amigos y familiares 24/7 es muy difícil cuando viajas solo pero me hizo apreciar más las cosas reales como el paisaje, la gente y la atmósfera. Pero si Cuba va a abrir sus puertas al país más grande del mundo y sus 300 millones de internautas, necesitará mejorar la facilidad de acceso al Internet.
Bueno, ya basta con las quejas, ahora quiero contar mi experiencia con el Malecón, el mejor pavimento del mundo. Este camino separa a la Habana y el mar Caribe. Es un lugar de encuentro por muchos cubanos y el ambiente y energía que ofrece este pavimento es increíble. Aunque es posible tomar un taxi o un bus desde el Vedado a la Habana Vieja yo preferiría caminar a lo largo del Malecón cada vez.
La ciudad vieja de la Habana es un sitio muy memorable. Hay una mezcla de barrios, algunos con casas prístinas, otras parecen como una zona de guerra, con edificios deteriorados y calles sucias. En la Habana Vieja no hay una escasez de coches impresionantes antiguos, bodegas y tiendas de cigarros. En su conjunto este país no es un país rico y debido a la recién llegada de más turistas es comprensible que los lugareños quieren obtener ganancias de la gente occidental. Yo vi esto de primer mano, era imposible caminar 10 metros sin que alguien te preguntara si quieres comprar ron o tomar un taxi. Aunque puedo apreciar la magia y el ambiente inolvidable de la Habana no se puede negar que viajar en esta ciudad es un poco estresante. Por eso me alegro de me haber alojado en El Vedado porque era mucho más tranquilo, y un lugar de retiro del centro héctico.
Además de la Habana yo visité Viñales, María la Gorda, Pinar del Río y Soroa. En general yo disfruté mucho mi tiempo en Cuba y tengo muchas ganas de volver con mi familia para mostrarlos la belleza y la originalidad de este país. Sin embargo, si Cuba está a punto de acoger más turistas en el futuro hay que hagan muchos cambios. Las tiendas, los precios de entradas de atracciones turísticas y el Internet necesitan cambiar porque en este momento la isla de Cuba no está lista por el mercado occidental.

