Mira, no es normal que quiera escribir sobre una ciudad inglesa porque la verdad es que en general Inglaterra no me interesa. No tengo mucho orgullo nacional como mucha gente del mundo y preferiría contar mis experiencias de ciudades y lugares extranjeros. Aun así, hay algunos sitios en este país que me encantan por una razón u otra. El primer de esta lista es Durham, una pequeña ciudad preciosa en el noroeste de Inglaterra. Si no la conoces, es más o menos 15 millas al sur de Newcastle. No habría tenido la suerte de visitar Durham si mi hermana hubiera elegido otra universidad, pero por tres años ella la llamó su hogar. Visité varias veces y aún ahora no me aburre y intento de seguir viajando al norte.
El acercamiento hasta Durham en tren es algo muy especial. Tan pronto como llega las afueras de la ciudad, el tren pasa por un puente alto que ofrece una vista maravillosa de Durham en su totalidad. Dejaré que la foto por abajo explique la vista pero recomiendo que mires por las ventanas del tren para los últimos 5 minutos del viaje, confíame, no quieres perderlo.
Como bajas hacia el centro de la ciudad comenzarás a apreciar la belleza antigua de Durham y se convertirá evidente que hay mucha historia aquí. Durham es una ciudad con una de las mejores universidades en el mundo prácticamente en el centro de la ciudad y por eso aunque es una ciudad muy antigua hay un ambiente muy joven y no hay nunca un momento aburrido, con música en vivo, bares y discotecas abiertas hasta la mañana y calles llenas de gente de todas edades y nacionalidades.
Palace Green es la zona al frente de la catedral (que aparece varias veces en Harry Potter) y no es una sorpresa que todas las graduaciones de la universidad tienen lugar en esta área porque hay una atmósfera poderosa y usted puede observar que no ha cambiado por cientos de años. Tan hermoso como la catedral es el castillo, que está situado encima del río Wear y es visible en cada rincón de la ciudad. Es esencial que camines por las orillas del río debajo de la sombra de los árboles enormes en cada lado. Es más es posible alquilar botes de remos si es un día soleado (no cuentes con eso…)
Durham tiene mucho que ofrecer en términos de comida. Vennel’s Cafe en el callejón de Saddlers Yard es mi preferido con plétora de pasteles y platos más sustanciosos también. Lo que notarás es que a diferencia de la mayoría de ciudades en Inglaterra, no hay cadenas de comida rápida en Durham. Es decir no encontrarás ni McDonalds ni KFC. Pero no las necesitas de verdad, esta ciudad ofrece algunos restaurantes espectaculares. Zen es un restaurante asiático magnífico que frecuentamos cada vez que podamos cuando estamos en Durham.
Si empiezas a aburrirte en Durham y ansias una ciudad con un poco más modernidad sugiero que cojas el tren a Newcastle. Es como cualquiera otra gran ciudad en el Reino Unido, hay cines, museos y un montón de tiendas. Pero esta ciudad más desarollada no tiene nada en el encanto histórico de su vecino sureño, Durham. Si estás planeando una escapada de fin de semana en Inglaterra pero no puedes decidir donde ir, ¡vete a Durham! No será decepcionado, la combinación de su belleza arquitectónica y la amabilidad de sus residentes (algo difícil a encontrar aquí) hace que sea una de mis ciudades favoritas de esta isla.

