Es muy raro que una ciudad o un lugar me haga querer volver para verlo otra vez. Una excepción a esta regla es Hong Kong, una ciudad que me ha encantado desde la primera vez que yo fui. Esto fue 2013 y íbamos al Lejano Oriente cuando decidimos pasar un rato en esta urbe para que pudiéramos descubrir su belleza escondida y ver la silueta impresionante.
Como desciende el avión hasta el décimo aeropuerto más grande del mundo te encontrarás en medio de rascacielos, montañas, bosques y cargueros. Son todos símbolos del gran contraste entre lo urbano y lo rural en Hong Kong que explicaré más tarde.
Hay dos regiones que forman la ciudad de Hong Kong, separadas por el Victoria Harbour. Al norte encontramos a Tsim Sha Tsui, Kowloon y los mercados de Mong Kok. Al otro lado del puerto hay Wan Chai, Central y sobre todo, mi lugar favorito en Hong Kong, Cumbre Victoria. Situada en una montaña con altura de 554m, Cumbre Victoria es una zona que consiste en un puesto de observación, un teleférico, un centro comercial y numerosos restaurantes occidentales como Bubba Gump. Con una vista panorámica y imponente del dos lados de Hong Kong, no es una sorpresa que Cumbre Victoria acoge unos 7 millones de turistas cada año.
Aparte del pico de Victoria y algunos centros comerciales no hay mucho más que ver en el lado sur de Hong Kong y merece la pena cruzar el puerto para descubrir lo que Tsim Sha Tsui y el norte tiene que ofrecer. Tan pronto como llegues el Star Ferry Pier en TST date vuelta para internalizar la silueta de Hong Kong a nivel del suelo. De hecho, si te encuentras en este lugar a las 8 de la noche tienes suerte porque cada día a esta hora hay un espectáculo de luces, lasers y música que ilumina radiantemente el perfil de la ciudad. Es increíble y no vas a querer perderlo. Después del espectáculo, vete al norte para dar un paseo en los mercados de Temple Street y Mong Kok. Si quieres ropa, electrodomésticos y juguetes baratos, estos mercados son perfectos. Si prefieres ropa de marca autentica, recomiendo que te quedes en el sur de Tsim Sha Tsui donde se encuentran Fendi, Hermes, Prada y muchos más.
Como mencioné antes, lo que me atrae más a Hong Kong es el contraste evidente entre la ciudad urbana y la belleza natural que residen en las afueras del metropolis. Por la mañana puedes dar una vuelta en el laberinto que es Wan Chai con sus rascacielos impresionantes y calles angostas pero por la tarde puedes estar en las montañas, en una playa o en un bosque. Os ofreceré algunas opciones para huir de la ciudad frenética.
Primeramente, hay que explorar la isla de Lantau. Con una superficie de 150 kilómetros cuadrados, Lantau es la isla más grande de las islas de Hong Kong y se encuentra en la boca del río Pearl. Desde el centro de Hong Kong se puede tomar el metro hasta el fin de la línea, a Tung Chung, el lugar más desarrollado de la Isla y el vecino del aeropuerto internacional de la ciudad. Cuando llegas a Tung Chung tienes muchas opciones. Sin embargo, recomiendo que las hagas en este orden. Primeramente, coge el bus hasta Tai O, una pequeña aldea de pesca donde todas las casas están situadas encima del agua, en zancos. Es un sitio muy hermoso que puedes ver desde un pequeño bote tradicional conducido por un lugareño. Hay también un mercado con productos del mar como pescado deshidratado y conchas bonitas. Luego guíate en el interior de la isla para ver el Buda enorme de Tian Tan que, conjuntamente con el monasterio de Po Lin, ofrecen un ambiente tranquilo en contraste del centro de Hong Kong. Finalmente, anda al teleférico de Ngong Ping 360 que baja de la montaña hasta Tung Chung, donde comenzaste. El viaje dura 25 minutos y verás toda la isla de Lantau y el continente al fondo.
Otra opción para escapar de la ciudad es la isla de Cheung Chau. Coge un ferry desde el Star Pier y en 30 minutos estarás en la aldea tranquila principal de Cheung Chau. Camina alrededor de la isla y descubrirás cómo es tan pequeña. Al otro lado de la isla de la aldea principal hay dos playas bonitas, Tung Wan y Kwun Yam que se vuelven abarrotadas en el verano. Después de un camino y un baño vale la pena probar la comida deliciosa ofrecida por varios restaurantes en el puerto principal. No te preocupes, aunque estos restaurantes pueden parecer lugares que evitarías en las grandes ciudades occidentales, la comida es increíble y tan fresca. Me encantaría poder decir el nombre del restaurante donde comí pero la verdad es que no creo que tenga un nombre. No necesitarás más de 3 o 4 horas en Cheung Chau pero merece la pena visitar porque ofrece una percepción sobre la vida afuera de la metropolis de Hong Kong.
Si quieres visitar un nuevo sitio muy diferente al mundo occidental, ¡vete a Hong Kong! La silueta y la arquitectura urbana de la ciudad te impresionará sin duda pero si te aburres del ajetreo y el calor del verano tienes muchas opciones para encontrar paz, gente amable y comida rica.

