Visité Panamá en 2016 al final de un viaje largo en Centroamérica. Cuando decía a mis amigos y mi familia que iba a pasar unos días ahí, recibía dos respuestas, “Porqué” o “¿Panama? Dónde está?”. No me sorprendía porque se olvida a menudo este país, no hay mucho turismo y por muchos ingleses – lo único que saben de Panamá es el escándalo de ‘Panama Papers’. Pero estaba seguro de que Panama tenía más que financia offshore y por eso reservé mi vuelo barato entre la Habana y la ciudad de Panamá.
Las dos semanas antes de mi estancia en esta ciudad, había estado en Cuba, un país mal desarrollado y con pocos lujos del mundo occidental, como internet, televisión y marcas bien conocidas como Coca-Cola. Sin embargo, Panama y Cuba son polos opuestos y honestamente fue un cambio muy agradable. Mi hotel estaba situado en el tranquilo distrito financiero con bulevares arbolados y más rascacielos que coches. No tengo vergüenza en decir que yo pasé las primeras 4 o 5 horas en Panamá en mi habitación climatizada, subiendo fotos a Instagram y charlando con amigos después de unas semanas sin buena conexión a internet. Cuando viajas solo a veces se necesita dedicar tiempo a ponerse al día con tus queridos para evitar la soledad. Aún así mi deseo de explorar me venció y salí para conocer esta nueva ciudad.
Esta ciudad es estrafalaria y sigue un modelo similar a Dubai es decir si desnudaras Panama de sus numerosos rascacielos no habría casi nada ahí. Pero su silueta es impresionante y como tengo debilidad por ciudades modernas, me gustó mucho y me impresionó la arquitectura moderna, sobre todo la torre F&F. Dado que estaba en el país más occidental de Centroamérica, por supuesto fui inmediatamente a un centro comercial, pero no cualquier centro comercial, el centro comercial más grande de América Latina. Albrook Mall es enorme y tardas media hora en caminar entre un extremo al otro. Puedes acceder al Albrook por metro, un nuevo sistema, establecido en 2014. Es limpio, rápido y relativamente vacío. Panamá es una ciudad muy accesible pero me gusta mucho andar en las ciudades nuevas y eso es lo que hice para visitar el otro centro comercial dos veces (lo siento). Fui al cine – mi primera vez en un cine hispánico – y me gustó mucho. Es una experiencia gratificante poder entender una película en otra idioma que la tuya sin subtítulos.
Vale ya basta de los centros comerciales y los aspectos occidentales de esta ciudad (tienes suerte que no mencioné la torre de Trump…). Aunque es pequeña Panamá tiene una historia y hay zonas de la ciudad con belleza escondida y gente muy amistosa. Casco Viejo es un distrito bonito al sur de la ciudad, con casas antiguas, una catedral impresionante y un mercado de pescado. Si usted vas a la orilla del mar en el norte de Casco Viejo verás claramente el perfil de la ciudad moderna al norte y el contraste entre lo nuevo y lo viejo es algo muy interesante. En los barrios residenciales al norte de la ciudad se encuentre Panamá Viejo, los restos de la ciudad vieja y el anterior capital del país.
Si estás en Panamá hay que visitar el Canal, el río navegable que conecta el océano atlántico con el océano pacífico. Mi guía sabía de donde venía y adonde iba cada barco que pasaba por el canal y poder ver todos los recursos importantes pasar por este canal pequeño es algo muy especial. La oficina de turismo de Miraflores ofrece una buena percepción de la historia del canal y como funciona el sistema de elevar y bajar los niveles de agua para que el barco pueda pasar fácilmente.
Si quieres visitar solo un país en Centroamérica, no creo que Panamá sea adecuada, hay mucho más que ver en Costa Rica, Mexico, Guatemala o Nicaragua por ejemplo. Sin embargo si quieres pasar unos meses en esta parte del mundo merece la pena visitar Panamá porque ofrece una buena mezcla de cultura latina y lujos occidentales.

